Arráncame la vida, 2015
Todos queremos otra historia, otro final, ¿por qué? Si aún no sabemos
cuál es nuestro final, supongo que es una condición del ser humano, siempre
querer cambiar el destino cuando no sabemos ni cuál es en sí.
Por eso este año me he propuesto 5 cosas (además de los 12 propósitos
con los que me atraganté el año pasado con las uvas) para “cambiar” el destino.
1. Caer y no pasarme de hablador. Sí caes te arriesgas, conoces cosas
nuevas, sí, algunas buenas y otras malas, pero de todo se aprende.
2. Salir del camino. Al salir quizá encuentre otros caminos, hay que cambiarle
a la rola: caminante, sí hay camino.
3. Tener más gustos culposos. El año será corto: la cumbia, la salsa, la
comida, las desveladas, los descansos, las experiencias, ¿por qué no disfrutar más de todo aquello que a la
sociedad avergüenza?
4. Hacer más preguntas estúpidas, me tiene que valer más madres el
bullying. Al saciar dudas algo se aprende.
5. Más fines de mochilazo. Al chile no necesitas tanta ropa, o cosas
nuevas, te dejará más un fin en algún lugar que no conozcas o al que regreses
para reconocer.
Este año ya el propósito no es adelgazar o ponerse mamado, es vivir.
Nota:
si alguno de ustedes nota que no estoy siguiendo
esos 5 sencillos propósitos de este año, favor de hacerme un amarre,
estrellarme un huevo crudo y restregarme todo el cuerpo con yerbas de olor
diciendo las siguientes palabras: te ato para dejes de hacerte pato y dejes de
andar pasguato.
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